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Comportamientos sostenibles en un espacio de coworking (I)

Es nuestra responsabilidad cuidar como mejor podamos este planeta en el que estamos, pues, ciertamente, no hay otro a la vista. Utilizar correctamente los recursos disponibles acarrea beneficios que podemos notar en nosotros, nuestra economía y quienes nos rodean y siguen, además de con el medio ambiente. Un espacio de coworking es ideal para poner en práctica acciones sostenibles y fomentar hábitos que en 21 días se pueden instaurar. En esta y próximas entradas vamos a recopilar algunas posibilidades a nuestro alcance.


1. Accesibilidad, menos desplazamientos largos y emisiones de CO2


Los espacios de coworking suelen estar situados en ubicaciones que permiten llegar a personas del entorno en poco tiempo y en transporte sostenible, reduciendo la huella de carbono.


2. Control de acceso sin llave


Manejar llaves para entrar o salir cuando los usuarios van cambiando supone bastantes inconvenientes, como hacer copias, riesgo de pérdidas y asegurar las devoluciones al centro. Una tarjeta u otro dispositivo de plástico pueden dar problemas similares y generar residuos cuando ya no sirvan. Implantar un modo de acceso mediante el móvil o apertura a distancia, facilita mucho la operativa y termina siendo de lo más eficiente para el planeta.



3. Iluminación óptima


Contar con la mejor iluminación natural posible sienta muy bien a la hora de trabajar y complementarla con luces LED para una mayor eficiencia energética es sostenible, pues éstas permiten un importante ahorro de energía.

4. Menor gasto al ser compartido el espacio por varios


El espacio compartido evita gastos que, ocupando diferentes oficinas, los distintos integrantes del coworking tendrían por separado, al igual que elimina la necesidad de tener múltiples unidades de los mismos elementos, como electrodomésticos y otros equipamientos. En su lugar se comparten los recursos y los consumos se reducen, tanto en iluminación como en la utilización de los aparatos. Todo esto redunda en ahorro energético y generación de menos residuos, favoreciendo al medio ambiente.





5. Usar sólo la energía necesaria, apagar y desenchufar lo no necesario


Estar pendiente de apagar un monitor cuando no se usa o desenchufar el cable de un aparato ya cargado son pequeños gestos que ayudan a contener el gasto energético. Igualmente, acostumbrarse al gesto de apagar la luz al salir de una sala o del baño vacíos, acaba teniendo un buen impacto.



Estos son sólo algunos ejemplos entre otros que vamos a ver en próximas entradas. Síguenos para saber más. Si quieres hacer algún comentario, lo recibimos encantados.







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